Flora desapareció. Oí la voz de mi papá, pero era el chivo imitando su voz. Mis padres no me creyeron. Un anciano dijo que "tomaba voces humanas" y haría daño. Quisieron llevarlo a un santuario, pero escapó, mordiendo a mi papá. El chivo guio a los aldeanos a un pozo donde Flora estaba viva. El culpable era un traficante. Intentaba salvarla, imitando voces. Nunca regresó. Mi mamá decía: "Vivió demasiado tiempo y entendió demasiado bien a la gente".