Melina Quintana pasea a su perro sin correa; su perro ataca a su hija, Sisi. Sin saber que la herida es su hija, Melina defiende al perro y acusa a los ayudantes. En el hospital, Melina ve un reloj idéntico al de su hija, insiste en que la niña es ladrona y se niega a ayudar. Walter Reyes revela la verdad: la herida es su hija. Melina se arrepiente, promete cambiar; Walter Reyes le exige deshacerse del perro. Melina se hace voluntaria para promover el uso de correa.